La campaña para el 26J se diferenciará de la del 20D por algunos factores que serán clave.
El simulacro de negociaciones para formar gobierno tras el 20D han dejado un escenario algo distinto.
Para el PP todo sigue igual o incluso mejor. Con su inacción ha dejado en evidencia la falta de soportes del PSOE para poder gobernar y ha debilitado a su candidato y hasta entonces rival directo, Pedro Sánchez.
Han ido surgiendo casos de corrupción, pero esto no importa a los ojos de los electores del PP que siguen mostrando su confianza a pesar de todo.
Mariano Rajoy proponía una gran coalición entre PP, PSOE y Ciudadanos para garantizar la unidad de España y dar estabilidad al ejecutivo. Esta idea sigue vigente y es la opción del PP y también de Ciudadanos, a pesar de haber caído en la trampa del PSOE.
El PSOE ha fracasado en su intento de formar gobierno y además se ha desenmascarado. Pedro Sánchez describía a Ciudadanos como la nueva derecha, y acabó por firmar un acuerdo de gobierno al que le faltaron soportes. Esto debería suponer un descenso notable entre sus electores más de izquierda. Pero nunca se sabe.
Pedro Sánchez descartó la opción de Rajoy de una gran coalición que contaba con el beneplácito de parte de la vieja guardia socialista. Aún así, Sánchez llegó hasta el final con su idea de ser presidente con los soportes de Ciudadanos y Podemos. Pacto imposible para ambos. Unos son la izquierda populista bolivariana y los otros son la nueva derecha rancia.
Pedro se creyó presidente y puede acabar teniendo que elegir entre Rajoy o Iglesias el 27J.
PODEMOS con su tercera posición no podía aspirar a la presidencia. Lanzó una propuesta a Sánchez para que fuera Presidente, pero debía haber un cambio en cuanto al tema territorial y debía hablarse de referéndum en Cataluña. Valentía la de PODEMOS, que en algunos momentos parecía que iba a renunciar a la promesa del referéndum para acceder al poder. No fallaron.
El 20D se dieron cuenta que para aspirar a más debía haber un acuerdo con Izquierda Unida. Ahora ese acuerdo existe y puede ser un aliciente contra la abstención. El "ahora o nunca" que decía ayer Julio Anguita al aparecer por sorpresa en un mitin puede ser clave para la movilización.
Ciudadanos ha sido el gran perjudicado de esta batalla postelectoral. Cayó en la trampa y firmó un acuerdo con el PSOE mientras Rajoy se frotaba las manos pensando ya en otras elecciones.
Ciudadanos que aspiraba a mucho más el 20D, acabó por debajo de las expectativas y por detrás de Podemos. Para entonces, Rivera aspiraba a Presidente y ejerció como tal a la perfección.
Ahora sabe que no aspira a la presidencia, pero tampoco podrá enfrentarse con dureza a PP ni PSOE, pues se ha ofrecido a ambos.
Ciudadanos ya no aspira a encabezar el gobierno. Ciudadanos será un actor importante el 27J, pero lo será para PP y PSOE dependiendo de los resultados de Podemos. Si como se prevé, Unidos Podemos adelanta al PSOE en la segunda posición, Ciudadanos será la llave de la gran coalición frente a la más que posible propuesta de Iglesias para formar un gobierno con PSOE, que pondría sobre la mesa nuevamente el tema territorial, y el referéndum. Pero está claro que el PSOE ni quiere ni puede abordar este tema.
En estos últimos días Iglesias propuso una coalición progresista para el Senado con la idea de poder acabar con la más que probable nueva mayoría absoluta del PP en el Senado, que impediría llevar a cabo cualquier posible reforma en el hipotético caso de un gobierno progresista.
Con su "no gracias", Pedro Sánchez dejaba clara la posición del PSOE. Ante todo, lo que importa es mantener el régimen del 78, y cualquier opción que pueda servir para romper ese régimen no es asumible para el PSOE. Al PSOE le asusta la idea de abrir el debate territorial y de las estructuras del Estado.
El escenario seguirá siendo complicado el 27J. Algunos han quedado en fuera de juego pero la partida sigue igual. Hay dos opciones: La idea del PP o la idea de Unidos Podemos.Esta última, ahora es más factible si se cumplen las expectativas de alcanzar y superar al PSOE.
No obstante sigue quedando una asignatura pendiente. A mi modo de ver, era imprescindible que las candidaturas de la izquierda alternativa fueran capaces de ir de la mano de los independentistas catalanes y vascos. Para ello, unos deberían profundizar en el debate territorial y desarrollar más la propuesta del referéndum, y los otros deberían renunciar al discurso independentista y recuperar, por unos días, la defensa del referéndum como única vía para llegar a su objetivo. Y es que la izquierda española necesita de la izquierda independentista catalana y vasca para ganar a la vezq que los independentistas vascos y catalanes necesitan que la izquierda española gane para poder hacer realidad el referéndum.
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